ACTIVIDADES/ LAS RUTINAS EN EL SECTOR INICIAL

Observando cualquier sala de Inicial ubicada en cualquier ciudad de Latinoamérica probablemente veríamos a niños de orígenes muy diversos, procediendo con la misma seguridad y autonomía. Son muchas las situaciones que se desarrollan en las salas en las que los niños saben exactamente qué hacer y cómo proceder. Seguramente no los veríamos tan decididos y desenvueltos en los primeros días de clase.

Si de describirlas se trata, podríamos decir que las rutinas tienen, en general, un componente de acción que aparece como necesaria, ya sea para el niño o para la organización de la tarea. Podemos considerar dentro de las primeras la alimentación, la higiene, el juego en el patio, todas ellas actividades que tienen en su origen la intencionalidad de dar respuesta a necesidades de los niños... Mientras que actividades como la formación de rondas para la conversación inicial, los “trenes” para desplazarse por la institución, los cantos para dar comienzo a una actividad o para obtener silencio, las filas o las rondas para esperar sentados un turno, las formaciones para los saludos iniciales parecieran ser actividades que responden a la búsqueda de modos de organización que “agilicen”, “ordenen” y hagan viables situaciones.

En general involucran canciones, recitados o rimas que indican el inicio de dicha rutina. Apenas se entonan o recitan las primeras frases, los grupos ya saben qué es lo que viene a continuación y se disponen para ello, no sin cierto nivel de automatismo.
En gran medida están vinculadas a la adquisición de hábitos y siempre están atravesadas por variables culturales que claramente imponen una modalidad particular de hacer las cosas, asumida como la mejor manera de resolverlas. Parecieran inamovibles, inmodificable, naturalizadas por todos los actores.... en el Colegio “las cosas se hacen así...” dicen los involucrados, incluidos los niños que a veces las reclaman frente a los cambios.

Estas rutinas son entendidas como organizadores estables que le permiten al niño proceder con cierto nivel de certezas dentro de la lógica establecida de funcionamiento del grupo (Rosemberg, 2000).
La rutina es una palabra que cae mal. Muchas veces está asociada a lo aburrido, lo repetitivo y lo tedioso.Sin embargo, las rutinas son muy beneficiosas en el desarrollo de los niños, según coinciden pediatras y educadores, como elemento para el aprendizaje de límites y generarles un marco de seguridad.

as rutinas proporcionan al niño seguridad, contención, tranquilidad, le evitan ansiedades -al saber lo que va a pasar después- y la sucesión de las mismas día tras día les va permitiendo interiorizar la ordenación de la secuencia temporal. Y cuando van creciendo, los límites y las rutinas brindan al niño autocontrol, independencia y autonomía, básicos para su vida en sociedad"


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