ACTIVIDADES/ UNA MIRADA A LOS MÁS PEQUEÑOS

Hoy hablaremos del chupete, las mamaderas, el placer de chupetear que nace con el bebe y suele prolongarse hasta el año y medio o dos en muchos niños período en el que ya cuenta con otros recursos para calmarse, sentirse bien.

La fase oral se da de 0 a 2 años aproximadamente, conjuntamente con el proceso mamá-bebé: tomar teta o mamadera, es el vínculo afectivo, alimenticio y placentero primario.

La relación boca-teta o boca-chupete, en los primeros momentos de vida, funciona como un poderoso tranquilizador. Cada vez que el bebe se encuentra con la teta o la mamadera o el chupete (como objetos representantes del pecho materno) todo se soluciona mágicamente El chupete o la teta da la seguridad en la medida que permite construir la fantasía que se está en contacto permanente con mamá, su tranquilizadora por excelencia. Cuando no hay chupete, por ejemplo, hay conductas de chupetear objetos, cosas, juguetes, ropa, etc.

A partir del año el niño comienza a encontrar posibilidades más reales para tranquilizarse, para manejar su ansiedad, el niño puede comenzar a caminar, a explorar su ambiente y así comienza a canalizar su ansiedad, a través de la movilidad.

En cuanto al momento oportuno de decirle adiós a este preciado objeto, sea chupete o la teta de la mamá tiene que ver con tu momento oportuno, aquel que te sientas seguro/a como para decirle a tu hijo/a: “desde mañana no hay chupete”.

En el caso de la teta de mamá deben marcarse los límites del cuerpo: “es parte de mamá, mamá dice no”. Si escucha que no hay vuelta atrás y es una decisión adulta, el niño/a siente que lo puede enfrentar, si es que tú le das confianza y seguridad.

Por todo esto debemos prestar atención al entorno y esto, no es aplicable a aquellas familias que están pasando por períodos de muchos cambios (económicos, laborales, de cuidadora, de casa, nacimientos de hermanitos, etc.), dado que los cambios son estresantes para el niño/a, generan mucha ansiedad y mecanismos regresivos siendo más común aquí el uso de objetos tranquilizadores, en este caso, ya veces aún cuando el chupeteo se hubiese dejado se recurre nuevamente a él.

En estos casos conviene manejar lo de dejar el chupete en forma lenta y progresiva, por pequeños períodos (por ejemplo: sacar el chupete para hablar, sacarlo para ir al Jardín, para salir a fuera, durante el día, etc.) Lo de la teta funciona al revés, una vez que se dice “NO” debe sostenerse. Aquí los padres pueden ayudar buscando instancias de diálogo permanente y uniendo su conducta de chupeteo con lo emocional.

Psico. Mariela Franco


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